
Edgar Degas · PD
Ensayo en el escenario
Ficha
La historia
En la primavera de 1874, un grupo de pintores a quienes el Salón oficial rechazaba alquiló el estudio de un fotógrafo y montó su propia exposición. Un crítico acuñó allí la palabra impresionista para burlarse de ellos. Degas colgó este lienzo en aquella muestra. Es casi incoloro, trabajado en grises con la pintura rebajada a la trementina hasta que el escenario parece agotado y sin brillo, que es justo lo que buscaba. No es una función sino un ensayo: las bailarinas se estiran, se encorvan y bostezan mientras dos repasan los pasos. Combinó óleo, tinta y pastel en la misma superficie, algo raro entonces. Fíjese en el mástil de un contrabajo que asoma en el cuadro desde el foso, y en la silla del maestro de ballet, apartada a un lado.




