
Paisaje fluvial con molino de viento y barcas
Ficha
La historia
Cuando van Goyen firmó esta escena fluvial en 1625, aún no había encontrado la manera que daría fama a su nombre. Aquel modo casi monocromo de pintar, todo lavado en pardos y grises, quedaba todavía a dos o tres años de distancia. Aquí trabaja en el lenguaje más movido y colorido que había aprendido de su maestro Esaias van de Velde: un molino en la orilla, barcas pequeñas en el agua, figuras en una jornada corriente de trabajo junto a un río holandés. Nada en la escena es solemne. Tenía unos 29 años y pintaba la tierra llana que repetiría el resto de su vida, antes de que se le ocurriera quitarle el color.



