
Ion Andreescu · PD
Rocas y abedules
Ficha
La historia
Andreescu fue, ante todo, un pintor de paisaje, y de los más callados que dio Rumanía en el siglo 19. Murió de tuberculosis a los 32 años y dejó una obra breve. Aquí no hay más asunto que unas rocas y unos abedules, un rincón de bosque sin nada que lo vuelva pintoresco. Andreescu había aprendido en Barbizon, en Francia, a mirar la naturaleza sin idealizarla, y trasladó esa lección a los montes de su país. Trabajaba con una gama corta de grises, verdes apagados y marrones, buscando el peso de las cosas más que el color vistoso. La corteza clara de los abedules le sirve para abrir unos pocos golpes de luz entre la masa oscura de la vegetación.


