
San Antonio de Padua leyendo
Ficha
La historia
San Antonio de Padua, el predicador franciscano, está de pie, descalzo, con su hábito gris sobre fondo de oro, leyendo. Cosmè Tura lo pintó en algún momento entre 1450 y 1475 como una tabla de un políptico cuyas demás piezas acabaron dispersas.
Lo que ayuda a reunirlas es algo que Tura nunca vio. En el siglo XVI o XVII alguien reforzó por detrás esta tabla rectangular y rellenó las esquinas desnudas sobre el arco dorado con un marco pintado, dos figuritas monocromas en las enjutas y adornos por los lados. Ese mismo marco aparece en un Santiago del museo de Caen y en un Santo Domingo de los Uffizi de Florencia, cortado por encima de las rodillas, así que los tres tuvieron que estar juntos en una misma estructura. Algunos estudiosos añaden un San Sebastián y un San Cristóbal que hoy están en Berlín.
La tabla perteneció al marqués Campana en Roma y llegó a París tras su bancarrota, comprada en 1861 para el museo de Napoleón III.




