
Sandro Botticelli · PD
San Agustín en su celda
Ficha
La historia
Botticelli pintó esta pequeña tabla a comienzos de la década de 1490, los años en que el fraile Savonarola predicaba en Florencia contra el lujo y el arte mundano, y pertenece a la obra más sobria y penitente de su vejez. Muestra a San Agustín solo ante su escritorio, pero conviene mirar el suelo. Está sembrado de hojas arrugadas y plumas gastadas, los restos de una mente que se esfuerza por escribir sobre Dios sin quedar nunca satisfecha. Viste la capa roja de obispo sobre el rudo hábito de los agustinos, y por eso es probable que se hiciera para la casa agustina de Santo Spirito, al otro lado del río. La tabla apenas mide lo que una hoja de papel, pensada para verse de cerca, en privado.




