
Didier Descouens · PD
San Jorge
Ficha
La historia
Mantegna pintó este San Jorge hacia 1460, en el norte de Italia, cuando su arte estaba obsesionado con la escultura y la antigüedad romana. El santo, joven y firme, aparece de pie tras una balaustrada de mármol, con la lanza rota en la mano y el dragón muerto a sus pies, como una estatua que hubiera cobrado color. Todo en él es duro y preciso, del brillo metálico de la armadura a los guijarros del camino que se pierde al fondo. Una guirnalda de frutas cuelga sobre su cabeza, otro guiño a los relieves clásicos que el pintor estudiaba. Es una tabla pequeña, pensada para la devoción privada y no para un altar.




