
Albrecht Dürer, Saint Jerome in His Study, 1521. Wikimedia Commons. · PD
San Jerónimo en su estudio
Ficha
La historia
En 1521 Durero estaba lejos de Núremberg, recorriendo los Países Bajos, y en Amberes pintó esta tabla como regalo para un mercader portugués que lo había acogido, Rui Fernandes de Almada. Para el rostro del santo buscó a un anciano de la ciudad, según anotó él mismo, un hombre de 93 años, y de esos estudios del natural nace cada arruga de la frente y de las manos. San Jerónimo señala una calavera sobre la mesa, recordatorio de la muerte, mientras la luz entra por la derecha y ordena los objetos del gabinete. La tabla gustó tanto que Durero hizo varias versiones, y esta se quedó en Portugal, de ahí que hoy cuelgue en Lisboa.




