
San Jerónimo
Ficha
La historia
En 1546 el Concilio de Trento, la respuesta de la Iglesia católica a la Reforma, declaró que la Biblia latina traducida por san Jerónimo, la Vulgata, era el texto auténtico de la Iglesia. Durante más de un siglo los pintores católicos volvieron una y otra vez a Jerónimo, el sabio del siglo IV que además había pasado años como ermitaño en el desierto de Siria.
Guido Reni pintó esta versión al final de su vida, hacia 1640. El santo está sentado entre rocas y árboles, con la cabeza apoyada en el brazo izquierdo y una calavera en la mano derecha, recordatorio de la muerte y de la penitencia. Sobre la roca, a su lado, descansan los libros y un tintero, las herramientas del traductor. La composición fue muy admirada, y artistas italianos y de otros países de Europa la copiaron muchas veces, en lienzo, en cobre y en grabados.
Durante algunos años el cuadro estuvo prestado a la Venaria Reale, el palacio de caza de los Saboya en las afueras de Turín. Hoy cuelga en la sala 33 de la Galleria Sabauda.




