
Pietro Perugino · PD
San Sebastián
Ficha
La historia
Perugino volvió una y otra vez a san Sebastián, y aquí, hacia 1490, le da el porte de una estatua antigua. El santo se apoya en un contrapposto tomado del Doríforo, la famosa figura griega del portador de lanza, bajo un arco clásico, y las flechas clavadas en su cuerpo apenas parecen inquietarlo. En la base corre un versículo del Salmo 38 en latín, 'Sagittae tuae infixae sunt mihi', tus flechas están clavadas en mí. Es la manera umbra, serena y de luz suave que Perugino enseñó a su discípulo más famoso, el joven Rafael.




