
San Bartolomé y san Francisco de Asís
Ficha
La historia
Morone pintó a estos dos santos en 1498, en dos tablas separadas, para San Bernardino, la iglesia franciscana de Verona, y los planteó casi como dos caracteres opuestos. Bartolomé, el apóstol que según la tradición murió desollado vivo, empuña el cuchillo de su martirio. Viste una túnica de un amarillo intenso sobre un manto violeta y un fondo negro, ese colorido duro y brillante que el museo considera propio de Verona y muy distinto del de Venecia.
Francisco, en cambio, está pintado casi en un solo tono, un hábito pardo contra la oscuridad. En él la luz hace lo que al lado hace el color. Cae sobre sus manos, donde se ven las llagas de los estigmas, con un cuidado que el museo relaciona con la pintura flamenca. También los rostros se oponen. Francisco parece inseguro y replegado en sí mismo, mientras Bartolomé lanza de reojo una mirada audaz, casi arrogante.



