
Didier Descouens · PD
Autorretrato como san Juan Bautista - Henri Martin
Ficha
La historia
En el Salón de París de 1883 Henri Martin obtuvo una medalla de primera clase. Tenía poco más de veinte años y había llegado a la capital cuatro años antes con una beca del ayuntamiento de Toulouse. El cuadro premiado era una escena grande sacada de Dante, los amantes Paolo y Francesca en el infierno. Este lienzo es del mismo año y mide apenas 46 por 33,5 centímetros. Martin le prestó su cara a un santo. Barba rala, mejillas hundidas, el pecho casi desnudo bajo un manto floreado. Así enseñaban en la academia francesa a representar a san Juan Bautista, el predicador del desierto. Lo que no le corresponde al Bautista es el laurel del pelo, corona de poetas y de premiados. El cuadro se conserva en el museo de Carcasona, a unos 90 kilómetros de la ciudad que le pagó los estudios.




