
Artemisia Gentileschi · PD
Autorretrato como alegoría de la pintura
Ficha
La historia
Artemisia Gentileschi se pinta aquí en plena faena, con el pincel en alto y la paleta en la mano, el pelo alborotado y la mirada absorta en un lienzo que nosotros no vemos. Pero no es solo un autorretrato. En los manuales de la época, la Pintura se representaba como una mujer joven y despeinada, con una cadena de oro de la que colgaba una máscara y con la boca casi tapada, porque la pintura imita el mundo y lo hace en silencio. Artemisia reúne las dos cosas en una sola figura: es ella misma y es, a la vez, la alegoría de su oficio. Un pintor varón no podía hacer eso, porque la Pintura era una mujer. Ella sí podía. Realizó el cuadro hacia 1638 en Inglaterra, adonde el rey Carlos I la había llamado, y allí se quedó, en la colección real, donde todavía hoy se conserva.




