
Autorretrato
Ficha
La historia
Rosalba Carriera hizo esta imagen de sí misma hacia 1746, cuando había pasado de los 70 años y la vista había empezado a fallarle. Mírense de cerca los ojos y no acaban de coincidir. No es un desliz de la tiza, es lo que ella registró con honestidad, la debilidad que pocos años después la dejaría ciega e incapaz de pintar. Había pasado una carrera suavizando los rostros ajenos hasta una calma empolvada y juvenil, y a sí misma aquí no se concede nada de eso, solo unas pieles oscuras y una mirada directa y retraída. Se había retratado muchas veces, una como alegoría del Invierno, con pieles blancas junto a la mejilla. Aquí las pieles vuelven, envueltas en torno a su propio rostro envejecido, sin alegoría alguna que lo suavice.




