
Autorretrato
Ficha
La historia
Lo pintó en 1921, cuando el rostro que registraba pertenecía ya a uno de los mayores del arte búlgaro. Anton Mitov tenía 59 años. Había dirigido la academia de dibujo de Sofía a lo largo de las guerras balcánicas y de la Primera Guerra Mundial, y volvería a encabezarla por segunda vez tres años después. El país al que había ayudado toda su vida a darse un arte propio acababa de salir de esa guerra en el bando perdedor, con sus fronteras recortadas por el tratado firmado en Neuilly. Mitov se había hecho un nombre mirando hacia fuera: a las calles y los mercados de Plovdiv y Sofía, a las mujeres con traje regional, a algunas de las primeras marinas pintadas por un búlgaro. Un autorretrato vuelve ese hábito de observación atenta sobre el propio observador. Era además profesor de historia del arte y de perspectiva y un crítico agudo, un hombre cuyo oficio era juzgar cómo estaban hechas las cosas, dejando ahora constancia de su propia imagen. Vivió nueve años más después de fijar su cara a esta edad y murió en 1930.
