
Autorretrato
Ficha
La historia
Andrea Pozzo fue uno de los grandes ilusionistas de la Roma barroca, el hermano lego jesuita que pintaba techos que parecen abrirse al cielo, y este autorretrato se construye justamente sobre esa destreza. El gran duque Cosme III de Toscana se lo pidió en la década de 1680 para la colección medicea de retratos de artistas. En vez de limitarse a posar, Pozzo se gira en escorzo y señala. Su mano derecha apunta a un cuadro sobre el caballete, un interior con cúpula resuelto en la perspectiva audaz que lo hizo célebre, quizá la cúpula ilusoria que ideó para una iglesia de Arezzo. Su mano izquierda descansa sobre tres libros, sus tratados de perspectiva, aún inéditos cuando posó. Así el retrato muestra al hombre mostrando su oficio, el arte de hacer leer la pintura plana como arquitectura que se eleva. Ese oficio lo llevaría a Viena, donde pasó sus últimos años.