
Autorretrato
Ficha
La historia
Los retratos holandeses de la década de 1630 solían ser pulcros, cuello impecable, barba peinada, el modelo en su mejor versión. Huygh Voskuyl no se concedió nada de eso. Nos mira desde la tabla con el ceño fruncido, el pelo desgreñado, las mejillas sin afeitar y el bigote sin recortar, tal como se veía en el espejo mientras pintaba.
Detrás tiene una sencilla pared de madera, con la veta pintada con tanta finura que parece de verdad, y sobre esas tablas escribió su firma, el año 1638 y su edad. Se conservan muy pocas pinturas suyas, lo que hace de esta una rareza. El Mauritshuis la compró en 1963 y es su propietario. Hoy cuelga en la segunda sede del museo, la Galería del Príncipe Guillermo V, en el Buitenhof de La Haya.