
Michelangelo · PD
Bóveda de la Capilla Sixtina - la sibila pérsica
Ficha
La historia
Hacia 1511 Michelangelo llevaba ya tres años encaramado en el andamio de la Capilla Sixtina, y las figuras que pintó en este tramo tardío salieron más grandes y más audaces que las del principio. La Sibila Pérsica es una de las profetisas paganas que colocó entre los profetas hebreos, para sugerir que la venida de Cristo se había anunciado en todo el mundo antiguo, y no a un solo pueblo. Nos da la espalda, encorvada sobre un libro pesado que sostiene casi pegado a la cara. Vasari, que trató a Michelangelo, contó que el pintor quiso mostrar aquí una vejez extrema, la sangre ya fría bajo tantos ropajes y los ojos tan débiles que debe acercarse la página para poder leer.




