
James Ensor · PD
Esqueletos disfrazados
Ficha
La historia
1898 fue el año en que París se fijó por fin en Ensor. La revista La Plume le dedicó un número especial, con textos de escritores como Maeterlinck y Verhaeren, y le montó una exposición en la ciudad. Tenía 38 años y seguía trabajando en la buhardilla de la casa familiar de Ostende, encima de la tienda que llevaban los parientes de su madre, donde se vendían conchas, curiosidades orientales y caretas de carnaval a los veraneantes de la costa belga. Aquel género llevaba años alimentando sus cuadros. Este es pequeño, de unos 35 centímetros por el lado mayor, y muestra esqueletos disfrazados, una broma que venía repitiendo desde los años 80. Firmó abajo a la izquierda, J. Ensor, 98. Ostende celebró ese mismo año el primero de sus Bailes de la Rata Muerta, un baile de máscaras de invierno bautizado con el nombre de un café de Montmartre.




