
Nicolas Poussin · PD
Venus dormida con Cupido
Ficha
La historia
Hacia 1630, cuando pintó este lienzo, Poussin llevaba pocos años en Roma y estudiaba con avidez a los venecianos, sobre todo a Tiziano, cuyas mitologías cálidas podía ver en las colecciones romanas. Aquí se nota. La diosa duerme bajo los árboles, encendida por una luz densa, con Cupido a sus pies y su pequeño arco, y otro niño que sujeta un manojo de flechas. Es un Poussin más sensual y suave que el clasicista sereno en que se convertiría una década después. Si uno mira más allá de Venus, hacia la sombra, la escena se vuelve maliciosa: dos hombres se asoman tras un árbol para espiarla y una pareja de amantes cruza el fondo. El cuadro cuelga desde hace siglos en Dresde, entre las obras de sabor veneciano de sus primeros años romanos.




