
Santa Bárbara
Ficha
La historia
A santa Bárbara se la reconoce por su torre. Según la leyenda, su padre la encerró en ella cuando se hizo cristiana, y aquí la torre se alza a su lado. Lleva ropas de colores vivos, bordadas en oro y con joyas, y en la mano sostiene una pluma de avestruz que, se decía, le había dado el Niño Jesús en una visión.
Esta tabla y su compañera, la Santa Catalina, han recorrido un largo camino. Antes de 1783 pertenecían al marqués de Buckingham, en Stowe, Inglaterra. Hacia 1914 las compró Walter von Pannwitz, coleccionista de Berlín, y su viuda las llevó después a su casa de Heemstede, cerca de Haarlem. En octubre de 1940 vendió ambas tablas a Hermann Göring por medio de su agente Walter Andreas Hofer. Tras la guerra pasaron a la custodia del Estado neerlandés, que las prestó al Mauritshuis en 1948 y se las transfirió en 1960.
