
Albrecht Dürer, St. Jerome in the Wilderness, 1496. Wikimedia Commons. · PD
San Jerónimo en el desierto
Ficha
La historia
Durero rondaba los 25 años y acababa de volver de su primer viaje a Italia cuando pintó esta pequeña tabla. San Jerónimo se arrodilla como penitente en un paisaje agreste, golpeándose el pecho con una piedra ante un crucifijo, y a su lado descansa el león al que, según la leyenda, había quitado una espina de la pata. Lo más insólito no está en esta cara: en el reverso Durero pintó un extraño estallido de luz en el cielo, una bola de fuego que los estudiosos relacionan con algún fenómeno celeste que debió de impresionarle. La tabla es diminuta, pensada para mirarse muy de cerca y darle la vuelta en las manos.




