
© José Luiz Bernardes Ribeiro · CC-BY-SA-4.0
Estatua de Enrique IV, principios de primavera (Primera serie)
Ficha
La historia
En el Museo Soumaya de Ciudad de México cuelga una vista de París pintada desde una ventana. A finales de 1900, con 70 años, Camille Pissarro alquiló un piso en el número 28 de la plaza Dauphine, en la punta occidental de la isla de la Cité, y desde allí veía justo debajo la estatua ecuestre de Enrique IV. Fue bajo este rey cuando se terminó el Pont-Neuf, en 1607, y el jardincillo al pie del puente todavía lleva su apodo, el Vert-Galant, por los amoríos que mantuvo hasta la vejez. El cuadro es de comienzos de la primavera de 1901. Los árboles apenas empiezan a brotar y rodean el pedestal con una bruma cobriza y anaranjada, mientras unos pocos paseantes cruzan la explanada por la izquierda. Encontró comprador ese mismo año, y en febrero de 1902 fue uno de los 13 cuadros de Pissarro que la galería Bernheim-Jeune expuso en París junto a obras de Claude Monet.




