Bodegón con fuente y guirnalda de flores y frutas
Ficha
La historia
Hacia 1720 a los pintores les gustaba sostener que su arte podia hacer todo lo que hacia la escultura, y algo mas. Este lienzo lo defiende en voz alta. En el centro se alza una fuente de piedra rematada por una mascara tallada y una venera, esa fria canteria gris que un escultor reclamaria como terreno propio. Houbraken la rodea de todo lo que mejor hace la pintura: frutas que empiezan a ablandarse, setas, hojas y flores en pleno color abierto. Cuelga como pareja de su retrato del pintor Francois Riviere, y los dos debian leerse juntos, la piedra labrada respondida por la flor viva. Las flores llevan el viejo recordatorio de que esa frescura no dura, mientras la mascara de la fuente sigue mirando, con ojos secos, desde el centro de la fruta.
