
Józef Chełmoński · PD
Cigüeñas
Ficha
La historia
1900. En el mapa no hay ningún país llamado Polonia: desde hacía más de un siglo, sus tierras estaban repartidas entre Rusia, Prusia y Austria. Tras años de éxito en París, Józef Chełmoński había vuelto y se había instalado en Kuklówka Zarzeczna, una aldea de Mazovia, para pintar el campo que tenía delante. Para muchos polacos de entonces, unas cigüeñas que regresan cada primavera y esta tierra labrada decían "patria" cuando el país no figuraba en ningún mapa. Y eso es justo lo que ocurre aquí: un labrador y su hijo pequeño hacen un alto en el arado y levantan la vista hacia las aves que cruzan el cielo. Están sentados en un prado en flor; detrás, dos bueyes en la tierra recién arada y, en el horizonte, cabañas de paja, un álamo y un nido de cigüeña sobre un tejado.




