
Matthias Grünewald · PD
Madonna de Stuppach
Ficha
La historia
Matthias Grünewald, el mismo que pintó el sobrecogedor altar de Isenheim, dejó aquí una Virgen de colores encendidos, sentada en un jardín con el Niño en brazos y un arcoíris al fondo. La tabla se pintó hacia 1515 para la colegiata de Aschaffenburg, pero acabó, por caminos azarosos, en la iglesia de un pueblo diminuto, Stuppach, donde todavía se venera. Grünewald trabajaba para el arzobispo de Maguncia justo cuando Lutero, a pocas jornadas de allí, encendía la Reforma que partiría en dos la cristiandad alemana. Su pintura, intensamente católica y llena de símbolos marianos, pertenece a un mundo que estaba a punto de cambiar. Los detalles del jardín cerrado aluden a la pureza de María.

