
Paolo Veronese · PD
Susana y los viejos
Ficha
La historia
En julio de 1573 Veronés tuvo que comparecer ante el tribunal de la Inquisición en Venecia para explicar los perros, los bufones y los borrachos que había metido en una Última Cena. Respondió que los pintores se toman las mismas licencias que los poetas, y se limitó a cambiar el título del cuadro. Pocos años después su taller producía versiones de esta escena, y se entiende que el asunto le viniera bien. El Libro de Daniel cuenta cómo dos ancianos respetados espían a la joven Susana mientras se baña y luego la amenazan con acusarla de adulterio si no cede. Un relato sagrado daba al pintor todos los motivos para mostrar un desnudo en un jardín. Este lienzo es una de las varias versiones que salieron del taller. Aquí los dos hombres ya no se limitan a mirar, uno le ha puesto la mano encima.




