
Hans Holbein the Younger · PD
Los embajadores
Ficha
La historia
1533 fue el año en que Inglaterra se partió de Roma. Enrique VIII repudió a Catalina de Aragón, se casó con Ana Bolena y arrastró al país a la ruptura con el papa. En medio de ese pulso llegó a Londres el joven Jean de Dinteville, embajador francés, y Holbein lo retrató junto a su amigo Georges de Selve, obispo de Lavaur. Entre los dos hombres se despliega un estante con globos, un laúd, instrumentos de astronomía y libros, el saber de su tiempo puesto en orden. Pero una cuerda del laúd está rota, señal antigua de discordia, y un libro de himnos luteranos aparece abierto, guiño al cisma religioso que lo envolvía todo. Y hay algo más, esa mancha alargada y gris que cruza el suelo. Vista de frente no se entiende. Si uno se acerca al cuadro por el lado derecho y mira de refilón, la forma se endereza y se revela una calavera. Es una anamorfosis, un recordatorio de la muerte escondido a plena luz entre los objetos del poder y del conocimiento.




