
Andrea del Verrocchio, The Baptism of Christ, 1472. Wikimedia Commons. · PD
El bautismo de Cristo
Ficha
La historia
En la Florencia de la década de 1470, el taller de Andrea del Verrocchio era una de las mejores escuelas de la ciudad, y por él pasaban aprendices que después cambiarían la pintura. Uno de ellos era un joven Leonardo da Vinci. Al pintar este bautismo, Verrocchio encargó a su discípulo uno de los dos ángeles arrodillados a la izquierda, el que sostiene las vestiduras. Basta mirarlo: el rostro girado, el cabello ensortijado y esa suavidad de contornos difieren del resto de la tabla, más firme y dibujada. Giorgio Vasari contó, casi un siglo después, que Verrocchio quedó tan asombrado del ángel de su alumno que decidió no volver a tocar los pinceles. La anécdota probablemente creció con los años, pero el análisis técnico ha confirmado que buena parte de ese ángel, y quizá parte del paisaje del fondo, están hechos al óleo, mientras Verrocchio trabajaba al temple. En una misma tabla conviven así el maestro y el aprendiz que pronto lo superaría.





