La novia
Ficha
La historia
Hacia 1890 circulaba entre los pintores jóvenes la idea de que una línea, por sí sola, podía transmitir una emoción, igual que lo hace un acorde. Thorn Prikker tenía 25 años y vivía en La Haya cuando levantó todo un cuadro sobre ese principio. En esta tela vertical, una novia con velo es atraída por largas líneas onduladas hacia el Cristo crucificado, un matrimonio místico más que una boda terrenal. Las flores que recorren la composición son las que discuten el sentido: el lirio por la pureza de la novia, la pasionaria espinosa por el sufrimiento de Cristo, el bien y el mal traducidos en pétalos. El pintor francés Georges Seurat, célebre por construir sus imágenes con diminutos puntos de color, lo había convencido de que la línea y el color podían expresar por sí mismos la inquietud, la fuerza y lo sagrado. Pocos años después de terminarlo, Thorn Prikker concluyó que ese simbolismo era un disparate y se entregó a diseñar objetos útiles de uso diario.