
Juan Bautista Maíno · PD
La conversión de san Pablo
Ficha
La historia
Juan Bautista Maíno aprendió a pintar en Roma, en los años inmediatos a que Caravaggio hubiera empujado la pintura italiana hacia la luz cruda y los cuerpos corrientes, y se llevó esa lección a España. Hacia 1614 pintó esta Conversión de san Pablo, el instante en el camino de Damasco en que un perseguidor es derribado de su caballo y cegado por una luz que no acierta a situar. Poco después Maíno abandonó una carrera muy activa, ingresó en un convento dominico de Toledo y más tarde enseñó dibujo al joven príncipe que sería Felipe IV. Apenas pintó tras profesar, así que quedan pocas obras suyas. Esta se quemó gravemente en un incendio de 1985 y solo se vinculó con firmeza a su nombre en 2011.