
El Greco · PD
El Expolio. Colección Contini Bonacossi
Ficha
La historia
Cuando El Greco llegó a Toledo en 1577, este fue el encargo con el que se presentó en España. El cabildo de la catedral le pidió un Expolio para la sacristía, y el resultado provocó un pleito casi de inmediato. Pidió 950 ducados y, tras el arbitraje, cobró 350. A los canónigos les molestó además lo que había puesto en el cuadro: las tres Marías apretadas abajo a la izquierda, y un tumulto de sayones cuyas cabezas se alzan por encima de la de Cristo. Le ordenaron quitarlas. Nunca lo hizo. La pintura sigue mostrando a Cristo cercado por esa muchedumbre, sereno con una túnica de rojo intenso, mientras abajo a la derecha un hombre se inclina sobre la cruz y taladra el agujero para los clavos. El lienzo toledano quedó en el altar de la sacristía, y se copió y redujo tantas veces que se conservan más de 17 versiones. Esta es una de las más pequeñas que el propio El Greco realizó.




