
Edvard Munch · PD
El niño que se ahoga
Ficha
La historia
1904 fue para Munch un año de encargo grande y de portazo. Pasó el verano en la costa de Åsgårdstrand pintando una serie para el cuarto de los hijos de Max Linde, un médico de Lübeck que era su mejor comprador en Alemania. En diciembre Linde le devolvió los cuadros. Los motivos le parecieron demasiado adultos para unos niños y los colores no encajaban con la habitación, y para Munch fue un golpe económico serio.
De ese mismo año es esta escena de un niño que se ahoga, uno de esos asuntos de muerte temprana a los que volvió una y otra vez durante cuarenta años.
Este cuadro se quedó con él. Al morir en 1944 dejó en herencia a la ciudad de Oslo todo lo que guardaba en su casa de Ekely, más de mil pinturas, y con ellas llegó esta al museo que hoy lleva su nombre.




