
Paolo Veronese · PD
La cena en casa de Simón el fariseo
Ficha
La historia
Hacia 1570 Veronés terminó este lienzo enorme, de casi siete metros de ancho, para el refectorio del monasterio de San Sebastián, en Venecia. Los monjes comían cada día bajo un banquete pintado: mesas cargadas, criados, perros y arquitectura veneciana, y en medio la escena del Evangelio en que María Magdalena lava los pies de Cristo. Apenas tres años después, la Inquisición llamó a Veronés a declarar por otro de estos festines, molesta con tanta figura mundana en un asunto sagrado. Él se defendió diciendo que el pintor se toma las mismas licencias que el poeta. Tras la supresión del convento en tiempos de Napoleón, la obra llegó a la Pinacoteca de Brera, en Milán, donde cuelga desde 1817.




