
Édouard Manet · PD
El pífano
Ficha
La historia
En 1865 Édouard Manet viajó a España y quedó deslumbrado por Velázquez. De vuelta en París pintó, en 1866, a este joven músico de una banda militar que toca el pífano, un flautín, plantado a solas sobre un fondo casi vacío, sin suelo ni pared que se distingan. Esa planitud, tan próxima también a las estampas japonesas que empezaban a circular, desconcertó al jurado del Salón, que rechazó el cuadro ese año. El escritor Émile Zola, joven y combativo, salió en su defensa desde la prensa. La figura del chico, con la casaca negra, el pantalón rojo y las polainas blancas, se recorta como una silueta nítida, y apenas una leve sombra bajo los pies lo sujeta al suelo.




