
Édouard Manet, A Bar at the Folies-Bergère Sharon, 1882. Wikimedia Commons. · PD
Un bar en el Folies-Bergère
Ficha
La historia
Este fue el último gran cuadro de Édouard Manet, presentado en el Salón de París de 1882. Estaba ya muy enfermo, con una dolencia que le minaba las piernas, y moriría al año siguiente. Retrató a una camarera real, llamada Suzon, de pie tras la barra de mármol de un famoso teatro de variedades de París, el Folies-Bergère, con sus botellas alineadas, un frutero con naranjas y dos rosas en un vaso. Detrás de ella, un gran espejo refleja la sala llena de público bajo las luces. Y ahí está el enigma que aún se discute: el reflejo no encaja. La espalda de la camarera y el cliente con el que parece hablar aparecen desplazados a la derecha, donde la óptica no los pondría. Manet retocó esa zona una y otra vez antes de darla por buena. En el ángulo superior izquierdo, casi fuera del cuadro, asoman los botines verdes de una trapecista que actúa por encima del público.




