
Moisés salvado de las aguas
Ficha
La historia
El cuadro llegó a Madrid como regalo diplomático. En el verano de 1633 Gentileschi, con casi 70 años y pintor de cámara de Carlos I en Londres, lo envió a Felipe IV, el coleccionista más exigente de su tiempo. Lo trajo en persona su hijo Francesco. En octubre el embajador inglés Arthur Hopton informaba a su corte de que el rey había quedado satisfecho y había mandado colgarlo en el Salón Nuevo del Alcázar, entre lo mejor de la colección real. Por un regalo, Felipe pagó 900 ducados. La escena es la del Éxodo en que la hija del faraón, bañándose a orillas del Nilo, encuentra al niño que su padre había ordenado ahogar, y en que María, hermana de Moisés, se adelanta para ofrecerle a su propia madre como nodriza. Salvo Moisés, todas las figuras son mujeres, vestidas con sedas y rasos pesados que habrían convenido a cualquiera de las dos cortes. Gentileschi ya había pintado el asunto antes, en un lienzo mayor, para la reina de Inglaterra. En esta segunda versión atenuó el desnudo, compactó el grupo y dejó al fondo la luz del amanecer sobre el río.




