
Melchior d'Hondecoeter · PD
La pluma flotante
Ficha
La historia
Casi todo lo que nada o se posa en esta charca era, para un holandés de 1680, un animal de otro mundo. Un pelícano en primer plano, un casuario asomando por la izquierda, un flamenco, una grulla coronada: aves llegadas de África y de las Indias Orientales en los barcos de una república que comerciaba con medio planeta, y que solo podían verse en las casas de fieras de los príncipes. Hondecoeter, que se dedicó casi por entero a pintar pájaros, las reunió en un gran lienzo pensado seguramente para un pabellón de caza de Guillermo III de Orange. Su título formal era otro, algo así como un pelícano y otras aves junto a un estanque. Pero nadie lo recuerda por eso. Lo que se quedó en la memoria, y acabó dando nombre al cuadro, es una sola pluma que flota sobre el agua, pintada con tal delicadeza que parece a punto de moverse.