
La liebre
Ficha
La historia
En 1631 un noble veneciano ofreció al escultor florentino Pietro Tacca 300 cequíes, monedas de oro venecianas, por esta pintura de una liebre. Tacca se negó. Según lo contó más tarde el biógrafo Filippo Baldinucci, respondió que sabía ganarse los cequíes, pero que si la liebre se iba no la recuperaría nunca. Él la creía obra de Alberto Durero. También lo creía el cardenal Giovanni Antonio Guadagni, sobrino del papa Clemente XII, que más tarde se la regaló a los Corsini como un Durero.
En realidad es obra de Hans Hoffmann, de Núremberg, y probablemente la pintó en Praga hacia 1585, en sus años en la corte de Rodolfo II. El modelo es la célebre Liebre joven de Durero, de 1502, que se conserva en Viena, pero Hoffmann coloca al animal en un pequeño prado y dibuja cada planta y cada insecto con precisión de botánico. El museo los enumera. A la derecha crece la alquemila, abajo se extienden las hojas anchas y carnosas de la romaza, a la izquierda florece un clavel y en la esquina inferior derecha hay un pequeño saltamontes. Más arriba se ha posado una mosca, el detalle en el que el museo ve el colmo del virtuosismo.