
Andrea Mantegna · PD
La introducción del culto de Cibeles en Roma
Ficha
La historia
Mantegna pintó esto hacia 1505, al final de su vida, y a primera vista no parece pintura. Las figuras están en gris monocromo, imitando un relieve de piedra tallada, recortadas sobre paneles de mármol de colores: pintura que finge ser escultura. Un noble veneciano, Francesco Cornaro, lo encargó para un friso de su palacio que celebrara a los Cornelios, la antigua familia romana de la que decía descender. La escena recuerda un episodio del año 204 antes de Cristo, en plena guerra contra Cartago: siguiendo los libros sibilinos, Roma trajo desde Frigia a la Gran Madre Cibeles, en forma de una piedra negra, y eligió a Escipión Nasica, tenido por el hombre más virtuoso de la ciudad, para recibirla. Aquí se ve la procesión de aquel recibimiento. Mantegna murió en 1506 y solo dejó terminado este lienzo de la serie prevista; cuelga hoy en la National Gallery de Londres, todavía haciéndose pasar por mármol antiguo.




