La Libecciata
Ficha
La historia
El libeccio entra del suroeste, caliente, húmedo y cargado de sal, y en la costa al sur de Livorno tuerce todo lo que crece. En Antignano, nada más salir de la ciudad, un grupo de tamariscos lo recibe de frente, y allí pintó Fattori esta tablita a principios de la década de 1880. No pasa nada en ella y no hay nadie. Un árbol se dobla casi hasta el suelo sobre piedras, arena y hierba corta, y detrás el mar está blanco de rompientes.
Pasaba de los cincuenta y llevaba 30 años pintando ese litoral. Cuando murió, en agosto de 1908, la comisión que estaba formando una colección de arte moderno para Florencia compró la tabla casi enseguida a Giovanni Malesci, el discípulo que había heredado su taller. El informe de tasación escrito para aquella compra decía que Fattori le había sacado al árbol la misma fuerza de expresión que otro le saca a un rostro humano.




