
El vigía – «Todo en orden»
Ficha
La historia
En un velero, de noche, el tiempo se medía con la campana. Cada media hora se tocaba, y el vigía de proa respondía al oficial de guardia que las luces seguían encendidas y que todo iba bien. Homer pintó este cuadro en 1896, a los 60 años, y dedicó casi todo el lienzo a ese único instante: la campana de bronce, un cabo del aparejo y un viejo marinero barbudo con la boca abierta en plena llamada, bajo un cielo oscuro con tres estrellas brillantes. Al año siguiente Homer se lo vendió a Thomas B. Clarke, un hombre de negocios de Nueva York que llevaba años comprando pintores estadounidenses cuando casi ningún coleccionista se fijaba en ellos. En febrero de 1899 Clarke sacó a subasta en Nueva York sus pinturas americanas, y el Museo de Bellas Artes compró allí este lienzo por 3.500 dólares.




