
Los amantes venecianos
Ficha
La historia
Casarse en Venecia a principios del siglo XVI no exigía pasar por la iglesia. Bastaba una promesa hecha ante un testigo, y sin testigo la promesa no valía. En esa costumbre se apoya la lectura que más se repite sobre este cuadro: unos esponsales, la pareja absorta el uno en el otro y el tercer hombre detrás porque el acuerdo necesitaba a alguien que lo viera. La discusión sigue abierta. Se debate todavía si el collar que ella lleva es prenda de amor o pago, y quién es ese hombre del fondo. Lo que mantiene viva la lectura matrimonial es el cinturón de la mujer. Se llama paternostro, un cinto de cuentas que se regalaba en las bodas como signo de que la unión se mantendría.




