
Andrea Mantegna · PD
La Virgen y el Niño con los santos José, Isabel y Juan Bautista
Ficha
La historia
Mantegna pintó esta pequeña imagen de devoción en la década de 1480, y no al óleo sino al temple de cola, pigmento ligado con cola y extendido sobre lino fino, que seca en una superficie mate más cercana al pastel que a los paneles brillantes de sus rivales. La mantuvo pequeña y precisa a propósito: una imagen para la oración privada. La nota más alta es el Niño Jesús, que se yergue en una pose torcida y segura tomada de las estatuas de la antigua Roma, las que Mantegna y sus mecenas de Mantua desenterraban y coleccionaban por entonces. El manto de coral de la Virgen estuvo bordado en oro, hoy gastado, y su dibujo ondulado apenas se adivina sobre la tela.




