
El martirio de santa Lucía
Ficha
La historia
Cuando se pintó esta tabla, hacia 1505-1510, los lectores de Holanda llevaban unos 30 años leyendo vidas de santos en su propia lengua. En 1478, el impresor Gerard Leeu publicó en Gouda una versión neerlandesa de la Leyenda dorada, la gran colección medieval de relatos de santos, con el título de Passionael. Los episodios que aparecen aquí son los que ese libro cuenta de santa Lucía de Siracusa. Arriba, unos hombres la llevan a un prostíbulo, y algo más allá una yunta de bueyes tira de ella sin lograr moverla. Delante, Lucía permanece intacta entre las llamas que avivan con fuelles, mientras un soldado le atraviesa la garganta con una espada. Según la leyenda, no murió hasta recibir la comunión de un sacerdote, y esa escena ocupa el saliente de roca que hay detrás. Más lejos, el gobernador Pascasio, que la había condenado, es decapitado a su vez.