
La religión de los difuntos
Ficha
La historia
Carlo Bonatto Minella pintó este cuadro en 1878, el último año de su breve vida. Lo situó en el mundo antiguo, con ecos de sepulturas etruscas y romanas, una mujer junto a una columna dentro del recinto de un sepulcro, y las ofrendas del sacrificio dispuestas como bodegones. La reconstrucción arqueológica está muy estudiada, pero según el catálogo de la galería de Turín lo que le interesaba era la melancolía humana de la escena. Su color, entre el marfil y la ceniza, empuja incluso la precisión de las ofrendas hacia el terreno del recuerdo. Un autor que en 1972 quiso rescatar su nombre del olvido señaló lo poco cerrado que está el espacio, con el recinto apenas insinuado a la derecha, y cómo destacan sobre el gris helado de la piedra las ropas blancas y color vino de la mujer y las cintas que cuelgan de la columna. El cuadro entró en las colecciones municipales en 1922.