
Michelangelo · PD
El sacrificio de Noé
Ficha
La historia
Miguel Ángel se tenía por escultor y aceptó de mala gana el encargo de pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, que el papa Julio II le impuso hacia 1508. Trabajó durante cuatro años, encaramado a un andamio y con la pintura goteándole en la cara, hasta cubrir el techo con las historias del Génesis. Esta es una de ellas, el sacrificio de Noé: la familia, salvada del diluvio, ofrece animales en agradecimiento sobre un altar humeante. Curiosamente, la escena está colocada antes que la del propio Diluvio, aunque en la Biblia ocurre después, de modo que el orden del relato no coincide con el orden en que se recorre el techo. Entre tantas figuras colosales, esta piña de cuerpos que forcejean con las reses es de las más animadas y terrenales de toda la bóveda.




