
Henri Rousseau · PD
La gitana dormida
Ficha
La historia
En 1897 Henri Rousseau tenía 53 años y se ganaba la vida como pequeño empleado del fielato de París, cobrando el impuesto a las mercancías que entraban en la ciudad. Pintaba los domingos, sin haber pisado una academia. Ese año escribió al alcalde de Laval, su ciudad natal, ofreciéndole este cuadro y describiéndolo con toda naturalidad: una gitana errante, agotada por el camino, duerme bajo la luna con su mandolina y un cántaro al lado, y un león pasa y la olfatea sin devorarla. El ayuntamiento no lo compró. La escena no obedece a ninguna lógica del desierto ni de la selva. Las bandas de color del vestido son planas como una alfombra, la arena está lisa y el león parece de juguete, con el ojo muy redondo. Los críticos se rieron de aquel aduanero que pintaba mundos imposibles. Décadas después, ya muerto Rousseau, fueron pintores como Picasso quienes buscaron y celebraron cuadros como este. La luna llena está en lo alto, a la izquierda, y su luz fría se posa igual sobre la durmiente y sobre el lomo del animal.




