
Edvard Munch · PD
El hijo
Ficha
La historia
Munch pintó este interior doméstico en 1904, y conviene detenerse en su calma, porque viene del hombre que había hecho El grito. Aquel año su suerte estaba cambiando. Tras una década de escándalos y ventas escasas en Noruega, fue Alemania la que por fin lo acogió. Coleccionistas de Lübeck y Berlín compraban, la Secesión de Berlín exponía su obra y los marchantes alemanes lo pusieron bajo contrato. Así, esta escena sencilla de un hijo en una habitación pertenece a un tramo más sereno de su vida que los cuadros angustiados por los que es célebre. Munch la conservó, como conservó miles de obras, y legó todo el conjunto a la ciudad de Oslo, donde sigue en el museo levantado para albergarlo.




