
Henry Ossawa Tanner · PD
Los pobres agradecidos
Ficha
La historia
Filadelfia, 1894, apenas una generación después de abolida la esclavitud. En casi todas las estampas y carteles de la época, a los afroamericanos se los dibujaba como caricaturas, motivo de burla. Henry Ossawa Tanner pintó justo lo contrario: un anciano y un niño ante una mesa con mantel blanco, la cabeza inclinada en oración, las manos del viejo juntas a la altura del rostro. Tanner trabajó a partir de sus propias fotografías, y esa mirada sobre la dignidad y la fe la heredó de su padre, ministro de la Iglesia Metodista Episcopal Africana. «Los pobres agradecidos» fue su última escena de género de la vida afroamericana: poco después marchó a París para pintar lejos del racismo de su país y se volcó en temas bíblicos.