
Henry Ossawa Tanner
1859–1937 · Estados Unidos · Realismo
La historia
En 1891 Henry Ossawa Tanner se embarcó rumbo a París, y allí se quedó casi para siempre. Era hijo de un pastor de la Iglesia Metodista Episcopal Africana y se había formado en Filadelfia con Thomas Eakins, el pintor estadounidense más exigente de su tiempo. En los Estados Unidos de la década de 1880, un artista negro chocaba contra un muro que ningún talento podía sortear. En Francia, los jurados miraban primero el lienzo.
Antes de partir pintó La lección de banjo, en 1893: un anciano que guía las manos de un niño sobre las cuerdas, en un cuarto humilde, tratado con la seriedad que solía reservarse a dioses y generales. Puede ser el primer cuadro de un afroamericano que muestra la vida negra como algo cotidiano, íntimo y digno de una mirada atenta.
París lo premió. Su Resurrección de Lázaro, expuesta en el Salón de 1897, ganó una medalla y fue adquirida por el Estado francés para la galería del Luxemburgo, la colección oficial de artistas vivos. Desde entonces Tanner pintó sobre todo escenas bíblicas, bañadas en una luz azul profunda que trajo de sus viajes a Tierra Santa. Se instaló en Francia definitivamente y murió allí en 1937, reconocido como el primer pintor afroamericano en alcanzar renombre internacional.
